De la serie
Relatos del cuervo blanco
El celular.
A veces, creemos que somos autónomos en las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida, cuán lejos estamos de la realidad, cada decisión que creemos tomar por voluntad propia ya ha sido pensada y maquinada por aquel que controla los hilos de nuestro destino. No soy escritor, pero tengo una historia que contar.
No podemos edificar nuestra felicidad teniendo como cimientos la desgracia de los demás. Esta es su historia
Trabajaba como mensajero para una reconocida empresa de encomiendas, apenas ganaba lo suficiente para poder mantener mi hogar que estaba compuesto por mi hija Laura y yo. Hacía ya dos años, mi esposa había muerto en un accidente de tránsito. Desde entonces Laura cayó en una profunda depresión, ya no se le veía sonreír y de aquella alegre y vivaz jovencita no quedaba nada. Preocupado por la salud de mi hija, hacía todo lo humanamente posible para devolver a ese rostro tan angelical la sonrisa que había perdido.
- ¡Hija, dentro de pocos días cumples tus quince años, Te tengo una hermosa sorpresa!
La muchacha, que contemplaba una foto donde estaba ella y su madre, me miró y dijo:
(Hondo suspiro) -Papá, solo desearía una cosa en esta vida, que mamá me acompañase ese día.
La joven volvió a dirigir la mirada a aquella foto, suspirando hondamente. Y con profundo pesar la miré recostada en la cama contemplando aquella foto que desde el día del fallecimiento de su madre no dejaba de ver cada cuanto podía.
En la mañana de aquel dos de junio, como de costumbre, partí muy temprano a mi trabajo, no sin antes dejar a mi hija en la puerta del colegio. Allí la esperaban Patricia y Victoria, amigas muy cercanas a mi hija. No me marché del lugar hasta verla perderse entre los pasillos de aquel colegio junto a sus amigas de clases.
Era la una de la tarde cuando llegué a casa y me extrañó mucho al no encontrar a Laura en ella. La busqué por la casa y no la hallé. Ya en la habitación de mi hija, me asomé por la ventana que daba al patio de la casa y noté que un cuervo blanco* y de ojos negros, hondos y profundos como la misma noche me miraban fijamente desde el tendedero. Cerré la ventana, Me estremecí, dicen que un cuervo blanco es el mensajero de la muerte de un alma pura. Sacudí la cabeza y me dirigí a mi cuarto a revisar unos recibos, cuando escuché el repiquetear del teléfono. Era Laura quien llamaba.
-¡Haló, ¡Hola pequeña, gracias a Dios! ¿Con quién estás? De acuerdo quédate allá, nos vemos a la hora de lacena, Sí, yo también. Chao, besos.
Colgué el teléfono ya tranquilo porque sabía que mi hija estaba en buenas manos. Ordene algunas cosas en casa, almorcé, recogí unos papeles que tenía sobre la mesa y me marche al trabajo.
Eran casi las seis y treinta, la tarde estaba lóbrega y una ligera llovizna caía sobre la ciudad. Caminaba rumbo a casa después de un día muy difícil, iba sumergido en mis pensamientos cuando un muchacho se me acercó y me cerró el paso. Temí por mi vida. No había testigos, las calles estaban solas, la ligera llovizna era la culpable de aquellas calles solitarias.
-¡Que quiere! le dije empuñando la mano derecha dentro del bolsillo de mi pantalón como apretando algo que podía utilizar en mi defensa.
-Tranquilo, no soy un ladrón. Necesito dinero, por eso estoy vendiendo este Celular. El muchacho lo saco de una bolsa de papel metalizado rojo y me lo mostró. -¡Es nuevo, está en su caja, míralo!!
En verdad el joven se veía urgido de dinero. El celular, como decía él, estaba en su caja y no había sido abierta aún. Era el celular de la misma marca y modelo que una vez le señalé a Laura en la tienda de Óscar Vélez, que desearía tener para mí.
Entonces pensé en mi hija, quería algo bonito para su cumpleaños quería poder devolver a ese rostro la alegría perdida.
- Cuanto quieres por él. Te digo que no tengo mucho dinero para pagar ese aparato.-Le dije a lo que contestó el muchacho ya un poco nervioso.
-Como dije antes tranquilo, dame lo que tengas y es tuyo.
Busqué un poco de luz para poder contar el dinero, me acerqué más a un farol que pretendía iluminar la calle con su luz amarillenta y opaca. Solo tenía docientos mil pesos y era todo lo que me acompañaría toda la semana. Pero si pudiera lo compraría, después vería como me las arreglaba los días siguientes.
-¡Tengo ciento veinte mil pesos, es todo lo que tengo! -Le dije con voz firme.
_Uyyy parce, es muy poca plata. Busque nuevamente, de pronto se le quedó algún billetico enredado en el bolsillo del pantalón, busque bien.
-¡Doscientos mil, y es todo, no más!
-No me sirve, este es un aparato muy bueno, es de alta gama, hermano.
El muchacho se marchaba cuando lo sujeté del brazo y le dije.
-Sé bien que ese celular es robado y que te quema en las manos, también sé que lo vas a vender, quizás por menos de lo que yo te ofrezco ahora, para luego comprar tu porqueríaque inhalas y que algún dia te matará. ¡Así que toma el dinero y vete!.
El muchacho miró el dinero y luego la bolsa que tenía en sus manos. Después de un rato me entregó la bolsa, tomo el dinero y se marchó corriendo.
Estaba contento, era mi día de suerte. Tenía un celular nuevo para mi hija. Quería llegar a casa rápido, solo me imaginaba la carita de mi pequeña cuando lo viese.
Caminé más rápido, ya estaba a pocas cuadras, el corazón me latía apresurada mente, estaba muy contento y quería llegar temprano a casa.
Eran la siete de la noche cuando vi una ambulancia en frente de mi residencia. Corrí lo más rápido que pude, el corazón me decía que algo estaba mal. Dios mío que angustia sentía en aquel momento. Cuando llegué a aquel sitio vi a mi pequeña tirada en el piso de la terraza encima de un gran charco de sangre. Como pude me abrí paso entre la multitud de curiosos y el personal de la ambulancia. Me acerqué al cuerpo inerte de mi hijita llorando desesperadamente. Estaba pálida y fría, en su rostro angelical se dibujaba una sonrisa casi imperceptible para muchos. Pronto noté que en su mano derecha había una pequeña tarjeta que decía. “Gracias papá por ser un buen padre, el mejor padre del mundo. Perdóname por haber tomado el dinero que tenías guardado para mi anillo de cumpleaños, pero tú te mereces más el celular que me enseñaste hace días en la tienda. Tú ya mediste el mejor regalo junto a mi madre, la vida y la felicidad de tener un lindo hogar y como madre a la mujer más buena y hermosa que pudo haber sobre la tierra. Espero me perdones. Te quiere tu hija Laura”. Los testigos dijeron que un muchacho Le había matado para robarle un celular que le acababa de comprar a su papá en la promoción de la tienda de Óscar Vélez. ¡Que no le pase a usted!
*Los cuervos blancos son un tipo especial de cuervo que se caracteriza por un plumaje blanco. No se trata de cuervos albinos, sino una especie distinta a la común, conocidos por sus ojos de color negro. Son más inteligentes que sus primos negros y también son de mayor tamaño que ellos.
José Torres Medina
Serrott
(Artista Plástico)
De la serie
Memorias
EL MUNDO HABÍA CAMBIADO
Esta es una pequeña historia que quiero compartir con ustedes. Estuve buscando un tema para escribir (Fuerte y certero), como los que a muchos les gustan pero me di cuenta de que la televisión y la prensa están llenas de ellos. Así que salí a caminar buscando organizar mis ideas, me detuve un rato y me senté en la banca del parquecito de mi barrio buscando inspiración. Noté que hacía falta algo en aquel lugar. Estaba todo, pero sentía en lo más hondo de mi ser que faltaba algo. Estaban los viejos faroles, las bancas, los árboles y la pequeña pero muy hermosa iglesia. ¿Qué faltaba? Entonces, un silencio profundo y triste me embargó, noté que faltaban las parejas de enamorados, los padres con sus pequeños viéndolos correr y reír de un lado a otro, risas y juegos que daban viva a aquel lugar.
Las cosas habían cambiado y yo no lo había notado. Aquel parque Estaba solo, solo como yo con el recuerdo de los años pasados.
Esta es mi historia.
EL MUNDO HABÍA CAMBIADO.
Algunos años atrás un muchacho se me acercó y me preguntó que por qué escribía esas frases tontas al amor, a la vida y a la superación y las publicaba en la web; que esas frases ridículas no las leían ni le interesaban a nadie; que el mundo había cambiado y que a las mujeres ya no se les conquistaba con flores ni detalles y mucho menos se las enamoraba con poemas de amor; Y que además el amor no es para gente adulta, que eso es de jóvenes. “El mundo es distinto al de antes, ahora solo hay intereses mutuos, ya el amor casi no existe”, me dijo el muchacho con una expresión en su rostro como de aquel que se cree conocedor del mundo y sus secretos. Yo lo miré con tristeza y con un poco de compasión, al tiempo que le respondía. Que en verdad el mundo ha cambiado y yo no lo había notado. Ya no se ven a las parejas tomadas de las manos, ya no se mandan tarjetas en las fechas especiales, ni se regalan flores en el día de los enamorados. El amor y el respeto hacia la pareja ha desaparecido, las cartas de amor, esas llamadas para solo preguntar cómo estás, como te ha ido, como te fue, que has hecho, como te sientes, mi amor, mi cielo, son muy escasas, creo que nulas. No se les cede el puesto en los autobuses a las mujeres ni a los abuelos, tampoco se les brinda ayuda. Es cierto, el mundo ha cambiado, y yo no lo había notado. Ahora decir te quiero, te amo, sonreír a las personas, decir buenos días, como estás, qué bonito, es sinónimo de debilidad y este mundo es para gente fuerte. El respeto a las personas, a la familia, a los amigos, a los padres, a los hijos, está desapareciendo cada día más. El mundo ha cambiado y yo no lo había notado. Son escasos los padres que dedican un poco de su tiempo a los hijos, por el contrario, dedican muchas horas para estar con los “amigos” de farra. Nos parece mucho tiempo servir una hora a Dios, pero que corta nos parece una hora cuando miramos un buen programa de televisión o un partido de futbol de nuestro equipo favorito. ¡No muchacho!, el mundo no cambia. Cambian las personas, sus sentimientos, la forma de decir y hacer las cosas. Las palabras amor, amistad y cariño, serán siempre las mismas. Entonces, ¿Tú eres el resultado de un mundo ridículo, de esas frases y esa forma ridículas que tenían las personas de enamorar? No muchacho, tú eres la bendición que Dios entregó a esas dos personas tan maravillosas, que se aman y se amarán de una forma tal que para muchos parecerá ridícula, pero que para ellos será una bendición cada día de sus vidas estar siempre juntos. Busqué uno de los dos bolígrafos que tenía en mi bolsillo y se lo entregué. -¿Me lo regala? Me preguntó aquel muchacho con una sonrisa en sus labios. - Nunca nadie que no fueran mis padres me habían regalado nada. -Sí, para ti, porque sé que de ahora en adelante lo vas a necesitar. El muchacho me miró a los ojos, luego bajo la cabeza dio media vuelta y se marchó. - ¡Gracias! Exclamó a cierta distancia y apresuró el paso, como queriendo recuperar el tiempo y poder así llegar temprano a casa. Tomé el auto bus y dejé atrás aquel barrio en el que tanto había jugado cuando era niño. Pasado los años en mi muro de Facebook habían escrito estas palabras, “gracias por aquel bolígrafo que me regaló aquella vez, con él he escrito en mi libreta frases al amor y a la esperanza, que luego público en mi muro, para todo aquel que las quiera leer. Ahora Tengo una hermosa familia. Una mujer buena y encantadora con la cual salimos tomados de la mano, caminando por la calle. Gracias por enseñarme lo equivocado que estaba yo sobre la vida y que para poder cambiar las cosas, debemos empezar por cambiar nuestras actitudes y ser un poco más tolerantes con los demás. Se despide su amigo Miguel". (Bogotá).
Sonreí
y salí de mi sitio de Facebook, no sin antes haberle dado gracias a Dios por
todo. Desde aquel día me di cuenta que no importa que no te comenten tus
frases, siempre hay alguien que se interesa por ellas y las esperan día a día,
aunque nunca te lo hagan saber.
José
Torres Medina
Serrott
(Artista
Plástico)

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